Actitud
Shane Battier fue, de nuevo, determinante. Es de esos jugadores que hacen lo que sea necesario para ganar, y defendió de una forma sublime a Kobe, pero además demostró que es un jugador que, si estuviera en un equipo más pequeño con muchos más tiros para él, sería un jugador de 20 puntos. Hizo 12 tantos en el primer cuarto, con tres triples seguidos que pusieron las primeras ventajas del lado 'rocket', y se mostró como el alma de Houston.
Por encima de todo, estaba la diferencia de actitud. Con los 'dos-metros-justos' Chuck Hayes y Luis Scola en pista, los Rockets dominaban el rebote. Nadie era capaz de defender a Aaron Brooks y cada balón suelto era de los Rockets. El equipo que tenía que estar muerto estaba vivísimo, y el que debía matar la serie se arrastraba. La máxima llegaba al descanso (54-36) y el tope máximo, al acabar el tercer periodo (83-54).

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