Descontento
Y es que pocas veces la diferencia en el marcador engaña tanto. Un ejemplo, en la última jugada del tercer cuarto: con siete décimas de segundo para acabar ese periodo, Aaron Brooks, un enano de metro ochenta, remataba un alley oop llegado desde la banda para poner a su equipo con la máxima diferencia, 83-54, más 29.
Desconcentración, desidia, falta de instinto... Los Lakers demostraban todo lo malo que tienen en una sola jugada. El resultado no dice nada de lo que pasó en la pista, pues mucho más terribles son las sensaciones que dejaron los Lakers en este encuentro. Realmente preocupante.

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